lunes, 1 de marzo de 2010

La pulpería de Villar

Entre la arqueología, la historia y los recuerdos: la Pulpería De Villar en Mercedes, Buenos Aires (extracto).

Autores: Fernando Viloria, Héctor Arzani, Laura Migale, Gabriel E. Acuña, Sonia L. Lanzelotti.


[...] Al igual que muchas de las actuales ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires -así como de otras provincias- Mercedes tuvo su origen en fortines de la época colonial que protegían a las poblaciones españolas de los grupos indígenas (Carini 2009). Específicamente, en 1752 se establece el fortín denominado “Guardia de Luján” en el lugar donde se encuentra el actual edificio municipal (si bien habría un primer fortín instalado en 1745, en lugar desconocido), para proteger a la Villa de Luján –actual ciudad de Luján- del “ataque” de los indios (Tabossi 1993). Tras este origen netamente militar, en el año 1780 se establecen las primeras 8 familias de colonos españoles y, para fines de siglo, se contaban unos 2000 habitantes (Tabossi 1980). Agregaremos brevemente que el crecimiento poblacional continúa paulatinamente: en 1812 se creó el partido, y en 1831 se aprobó la traza en damero del pueblo. En 1853 se crean los tribunales de justicia y al año siguiente la Guardia de Luján comienza a llamarse “Villa de Mercedes”. En 1865 se le otorga por decreto provincial el rango de “Ciudad” y ese mismo año llega el primer ramal de ferrocarril (Tabossi 1993). [...]
Las fuentes históricas consultadas confirmaron la existencia de un importante edificio que funcionó como pulpería. El mismo fue construido en el terreno hacia 1860 (sin poder precisar la fecha exacta) y demolido en la década de 1960 por lo que no se observaban restos en la superficie actual.
Las descripciones se refieren a una casa de gran porte, de dos plantas, que estuvo habitada originalmente por dos hermanos españoles de apellido Villar (de allí el nombre con que se la designaba popularmente “Pulpería de Villar”). Era un edificio tradicional, de unos veinte metros de frente, que se destacaba en la curva de la calle 26 (2). En un sector de la casa funcionaba la pulpería, que desarrolló su actividad aproximadamente desde 1860. La fachada mostraba varias puertas de ingreso y debajo de la habitación del piso superior, se encontraba la parte que correspondía a la pulpería. Transponiendo el umbral de la puerta principal se veía la reja sobre el mostrador que separaba con gruesos barrotes a los parroquianos del dependiente. En ambos lados del salón había sendos bancos de madera y frente a la ventana una pequeña mesa. En sus veinte metros de frente tenía una amplia vereda de ladrillos, y bordeando la misma, a modo de contención, ocho postes en hilera, de gruesa madera redonda con cabezas y unidos por cadenas (utilizados para la sujeción de las riendas de los animales), clásicos en todo almacén de la campaña (“La Posta de Noriega” y la Cruz de Palo. En Torno a una investigación, 11/11/2008).
Para 1905 el edificio todavía estaba allí, registrándose ese año un “entrevero criollo” con varios heridos, que fue asentado en los tribunales locales. La crónica comenta que algunos de ellos vestían chiripa y calzón “cribau” (Derechos de Pontazgo: Una pulpería, 28/8/2008).
Según Cestari (2006) esta pulpería -“la de Villar”- existió hasta 1910. Luego hay un vacío de datos hasta que se sabe que la casa por mucho tiempo fue habitada por su propietario Domingo Marchetti. Después de su muerte fue adquirida a sus descendientes en sucesión por don Ulises D’Andrea, alrededor de 1960 y al poco tiempo fue demolida. [...]
La información histórica señala que previo a la construcción de la pulpería, hubo hacia 1800 una posta y luego una ranchada conocida como la “Pulpería de Barrera” donde se mudaban los caballos en el viaje a Rosario (Santa Fe) y a las provincias del norte. Más atrás en el tiempo, desfilaban caravanas rumbo a la pampa en busca de sal y en la época del virreinato era paso obligado con destinos a las provincias del norte; previamente había sido rastrillada indígena (Ortelli y Ungaro 1970:40).
Los datos más concretos señalan que anteriormente a los Villar, en el mismo lugar existió otra famosa pulpería que dataría de 1830. Era el lugar donde concurrían lo gauchos de la época, y donde sábados y domingos “se juntaba gente de toda laya y entonces había de todo: riña, taba, carreras y peleas infaltables” (Ortelli y Ungaro 1970:40). La llamaban “La Pulpería de Barrera” por su dueño, Don Dionisio Barrera. Allí paraba la mensajería que hacía su recorrido hacia el Norte por el camino real. Según estos mismos autores: “Este negocio con casa de familia estaba instalado en una enorme ranchada de por lo menos veinticinco metros de frente, por seis o siete de profundidad, con tres puertas, cuatro ventanas chicas y unas cuantas troneras más o menos disimuladas por las cuales, en caso de ataque indio o no indio, aparecían la boca de los trabucos y carabinas Merril, ya a chispa y aún a fulminante, que recién estaban haciendo su presentación. Lo cierto es que allí hubo grandes entreveros y hasta se cuenta de un malón (año 1849), rezagado y postrer, que allí quebró sus lanzas y su fiereza, cuando Barrera se presentó como un fantasma al frente de veinte gauchos bien montados con pólvora seca y los cuchillos bien asentados en las suaves toscas del río Luján” (Ortelli y Ungaro 1970:40). “En la pulpería de Barrera, las mensajerías cambiaban los caballos, el mayoral y el postillón. Esto último sólo cuando el carruaje era tirado por más de dos yuntas. A veces por exigencias del servicio viajaban juntos dos o tres galeras, lo que ocurría también cuando merodeaban indios por el camino” (Ortelli y Ungaro 1970:42).
Otros datos históricos relevantes se relacionan con el entorno del lugar. Como mencionáramos al comienzo, a escasos metros del sitio se encuentra la Cruz de Palo, que conmemora una importante batalla librada en 1823 entre los milicianos y los indios ranqueles, en un paraje conocido como la “Cañada del Moyano” (Ortelli 1968; Iribarren 1936; Dagnino 1993). La batalla habría ocurrido el día 27 de octubre y según Ortelli, una de las evidencias de esto se encuentra en el hecho de la interrupción de los servicios parroquiales: “desde dos o tres días antes de ese ataque y hasta meses más tarde en Mercedes no hubo casamientos, ni bautismos, según lo atestiguan los libro del Archivo Parroquial” (Ortelli 1968:11). La historia cuenta que dos escuadrones de militares habrían salido al encuentro de un “importante” grupo de unos 150 indígenas, que regresaban de la zona del Salto en la dirección a sus tolderías con un arreo de 10.000 cabezas de vacunos aproximadamente. Del violento encuentro resultó que finalmente ganaron los indios, quedándose con el ganado y un número de bajas desconocido por falta de registros. En las filas militares murieron cerca de cuarenta efectivos, que fueron enterrados en las inmediaciones, por lo que luego se habría levantado la Cruz.
Finalmente, la cercanía al Río Luján y a uno de los puentes más antiguos que lo cruzan, subrayan el valor estratégico del sitio en el pasado. Los hermanos Villar fueron los encargados de cobrar el “Derecho de Pontazgo” a cambio de la guarda y cuidado del puente (3): “Durante años fueron mantenedores de aquel servicio de peaje, cobrado a tanto el coche, la majada, la tropilla, la “bueyada”, el arreo, chico, mediano o grande, dos hermanos, “los gallegos Villar”, que no eran gallegos sino andaluces, decidores y entrometidos, y si las cosas venían a mal muy dados también a “pelar” la faca y si venían a peor no eran remisos a sacar el impresionante naranjero traído de su país. (…) “En algunos casos solían cobrar el peaje antes de que carruajes y animales pusieran pie en el puente y esto muchas veces ocasionó protestas y hasta peleas. En cambio les aseguró la paga cosa de mucha importancia. Por que allí no había vigilantes para determinar el cumplimiento de las obligaciones y así “los Villar” tenían que arreglárselas, solos, enfrentando a individuos que a veces no conocían más ley que su capricho, servido por las armas. La gente no los quería y para no pagar el derecho, si no había correntada peligrosa, vadeaba el río junto al mismo puente, con los novillos o el carruaje. (…) Casi todos le hacían la gambeta al puente y entonces los Villar buscaron y encontraron la solución. Durante la noche, ellos y cuatro peones, zanjaron la base del río y cortaron casi a pique las márgenes y barrancas. De la primera majada se ahogaron cuatro o cinco ovejas. Después se quebró algún caballo, los ocupantes de los carruajes sufrieron penurias… (…) El caso es que el tránsito volvió al puente y aquellos a sus reales y patacones.” (Ortelli y Ungaro 1970:39-40).
El 25 de diciembre de 1870, el Concejo Municipal por indicación del Sr. Presidente D. Fernando Villafañe dispone designar el día 31 para rematar los derechos de pontazgo, en el puente camino al “Establo Rural” de Fages; camino a Carmen de Areco, Espora y Gouin. En la misma disposición se establece que “La tarifa para el derecho que se debe cobrar es la siguiente: por carreta o carros de bueyes, veinte reales; volantas de cuatro ruedas, doce reales; el ciento de hacienda Lamar, diez pesos; vacuna o caballar, veinte pesos; los caballos montados no pagan nada” (“Derecho de Pontazgo: Una pulpería”, 28/8/2009). Años después los hermanos Villar dejaron el peaje y el almacén y regresaron a España.
Esta pulpería es mencionada también en la documentación histórica como lugar de peleas, sitio propicio para las incursiones de los denominados “El Perro”, “El Chancho” o “La Viuda”: “cierto anochecer en el invierno de 1880, un irlandés, dueño de inmensa majada, guapeó de veras frente a uno de esos aparecidos escalofriantes. Hubo trabucazos y duelo a cuchillo. Al irlandés lo trajeron al Hospital, el otro fue al cementerio” (Ortelli 1960:108-109).
[En el] Archivo Histórico del Departamento Judicial Mercedes (4), [se encuentran algunos] expedientes de aquella época, donde se pueden ver diferentes causas que involucraron a los hermanos Villar. Se trata generalmente de causas originadas por el mal trato prodigado por éstos a personas al cobrar el derecho de pontazgo, por insultar a las mujeres y otros hechos de violencia como, por ejemplo, matar el chancho del juez vecino de ellos. Esto demuestra el fuerte carácter de estos recaudadores, que se imponían en la zona y eran descriptos como hombres a caballo, de poncho y trabuco (Juzgado de Paz, Mercedes Provincia de Buenos Aires, 1897, 12 de febrero. Entrada Nº 11; Juzgado de Paz, Mercedes Provincia de Buenos Aires. 1897, febrero 25. Entrada Nº 14). [...]

(1) Hay que destacar que la ubicación actual de la Cruz de Palo no se relaciona realmente con el ámbito donde tuvo lugar la conmemorada batalla. Una referencia sobre su emplazamiento se observa en el libro “Manual de las Repúblicas del Plata”, publicado en 1876 y escrito por los periodistas ingleses M.G. y T. H. Mulhall. En 1874 estos viajeros ingleses, tras visitar esta ciudad describieron: “El pueblo está rodeado de montes de duraznos y en el siglo pasado llevaba el nombre de Guardia de Luján. Media legua al Oeste una Cruz de Palo indica el sitio en que los indios acuchillaron toda la guarnición a principios del siglo actual” (Ortelli 1968). Alrededor del año 1937 la cruz fue repuesta tras su destrucción y luego trasladada unos 150 m. hasta su ubicación actual.

(2) La actual Calle 26 de Mercedes se trazó sobre el antiguo Camino Real que unía Buenos Aires con las provincias del norte argentino. Anteriormente había sido una rastrillada indígena, denominada comúnmente “La rastrilllada del Pampa” (Ortelli 1968:8).

(3) El pontazgo como derecho era adquirido en público remate y conformaba en el aspecto legal una serie de obligaciones. El contratista se comprometía a mantener el puente en buen estado y las reparaciones corrían de su cuenta. Pagaba, por la explotación del servicio, y a su vez cobraba al usuario. Se trataba de una especie de “peaje” que debían abonar tanto las personas como sus animales, para pasar por el puente. Éste recibió el nombre “Tres de Marzo” a fines de 1868 en referencia al día en que Mercedes fue declarada ciudad (1865). En ese momento la municipalidad reemplazó el antiguo puente de troncos y tientos por uno de madera. La estructura de material actual data de los primeros años de la década del cuarenta, conservando el mismo nombre.

(4) El 3 de agosto de 1854, el juez José María Irigoyen inició la tarea jurisdiccional, creando lo que luego se llamará “Departamento Judicial Mercedes” (Molle 2009)

FUENTES: 

Juzgado de Paz, Mercedes Provincia de Buenos Aires.

1897, 12 de febrero. Entrada Nº 11. Sumario instruido con motivo de la muerte de un cerdo de raza fina de propiedad del Doctor Manuel. I. Saubidet. Autor del hecho: Bernardo Lopez del Villar. Secretario: R.P.Gomez. Juzgado de Paz, Mercedes Provincia de Buenos Aires.

1897, febrero 25. Entrada Nº 14. Lesiones a Segundo B. Dominguez, acusado Bernardo Lopez del Villar. En esta ciudad. Juez: Hector Castillo.

“La Posta de Noriega” y la Cruz de Palo. En Torno a una investigación. 11/11/2008. El Oeste. Diario Regional: 12. Mercedes, Buenos Aires.

Hallan cuenta de un collar indígena en excavaciones de la Pulpería del Villar, junto al río Luján 31/7/2009. Disponible en http://www.noticiasmercedinas.com/090731chaquira.htm (acceso enero 2010).


REFERENCIAS: 

Carini, S. 2009. Mercedes, Una mirada diferente sobre los orígenes de la ciudad. Disponible en http://mercedesmemoria.blogspot.com/2009/06/mercedes-b-una-mirada-diferente-sobre.html (Acceso febrero 2010).

Cestari, Víctor. 2006. Reseña Histórica de la ciudad de Mercedes. Prov. de Bs. As. –Sus primeros 188 años- 1752-1940. Segunda Edición. Vitagraf. Mercedes, Buenos Aires.

Dagnino, C. A. 1993. La cruz de Palo. En Revista Ilustrada Protagonistas: 176. Semanario Protagonistas. Mercedes, Buenos Aires.

Iribarren, A. A. 1937. El origen de la ciudad de Mercedes. Cuarta edición, año 2006.

Molle, A. 2009. 155º aniversario del Departamento Judicial. En El Nuevo Cronista, 3/8/2009. Pág. 22. Mercedes, Buenos Aires.

Ortelli, R. 1993. Mercedes en fechas. En Revista Ilustrada Protagonistas: 148–150. Semanario Protagonistas, Mercedes, Buenos Aires.

Ortelli, R. 1968. Mercedes 1752-1968 Apuntes para su historia. Mercedes. Buenos Aires.

Ortelli R. 1960. “El Daño- El espíritu y La Justicia”. Mercedes, Buenos Aires.

Ortelli, R. y Ungaro, A. 1970. La esquina del río. La sangre en las esquinas. Mercedes Buenos Aires.

Tabossi, R. 1980 Sobre los primeros colonos españoles de la Guardia de Luján y sus descendientes. En Revista Todo en Mercedes, suplemento extraordinario 28-09-1980: 12-13, Mercedes, Buenos Aires.

Tabossi, R. 1993. El origen de Mercedes. En Revista Ilustrada Protagonistas. Semanario Protagonistas. Mercedes, Buenos Aires.

1 comentario: